miércoles, 16 de febrero de 2011

El pasado domingo volvió a ocurrir: llevados por una irracional carga de masoquismo y ausencia de miedo al dolor, un reducido grupo de globeros se reunió para dar la mítica vuelta a Guara en BTT, pero no en primavera, sino en pleno invierno!
A continuación, el siempre apasionante relato de José Orte:
Algo inquietante rondaba mi cabeza cuando a las 7 de la mañana del pasado sábado, amenazaba a Nacho con un: “hoy la palabra épica va a adquirir una nueva dimensión para ti”… Esta afirmación, que seguro cualquiera de vosotros consideráis bastante bravucona, la podría decir sin miedo a casi cualquiera que se fuera a enfrentar a una vuelta Guara por primera vez… Pero con los antecedentes de climatología y lo temprano del calendario tenía visos de convertirse en algo bastante serio… rayando la soberana estupidez… Creo que no me equivoqué visto lo acaecido en esa épica jornada del sábado 12 de febrero.

Como decía, a las siete de la mañana ya estábamos en ruta hacia Vadiello. El objetivo, hacer la vuelta a Guara en bici, Nacho, Rafa y Alfredo, haciendo el recorrido habitual: Vadiello, Cuello Bail, Nocito, Used, Fenales… Arrancamos a las 9 de la mañana, sol, buena temperatura, y la pista que asciende hacia Cuello Bail con sus impresionantes vistas de los Pepes helada en los tramos sombríos… patinazos, algún pie a tierra… pero bueno, se pudo subir bastante bien hasta el collado…

Sorprendentemente y por primera vez en cinco años de largas jornadas en bici, las pulsaciones de Nacho están de 15 a 20 latidos por encima de las mías… (lo habitual es lo contrario), es decir… se constata que sus múltiples parones desde septiembre le han dejado un estado de forma pésimo… y que lo va a pasar mal… (quiero decir que lo va a pasar peor que el resto).

Una vez arriba, empezamos a bajar por la pista… que para nuestra desesperación es cara norte y tiene bastante nieve… pedaleando, (cuesta abajo), vamos pasando algún tramo, pero avanzamos lentamente… la parte inferior de la senda desde el Mesón de Sescún hasta Nocito está bastante bien, hacemos uso de la senda superior que libra de hacer varios vadeos… (cosa que Nacho agradece ya que ya llevamos los pies suficientemente helados de la nieve)… pero nos ponemos tibios de barro y llegamos a Nocito hechos unos focines y con las bicis suplicando por un manguerazo y algo de aceite… (desde hace un rato los chupados de cadenas y demás son el pan nuestro de cada pedalada)…

Llevamos 4 horas de ruta. Comemos en Nocito y hacemos un pensamiento... ¿nos volvemos por Salto Roldán? ¿Seguimos a sabiendas de que nos espera subida por pista en cara norte probablemente impracticable? Sentimientos contrapuestos. Nacho quiere Salto Roldán, yo creo que nos costará menos patear hasta el collado y bajar por allí… (aún me dan escalofríos las pájaras cogidas en la pista que sube a Salto Roldán), Rafa y Alfredo no se quieren mojar… lo ven crudo en cualquier caso… habrá barro sí o sí… y en km, la opción de seguir con la ruta es la más corta… Al final… seguimos con el plan previsto…

Nacho no puede seguir el ritmo pachanguero de pista-carretera desde Nocito hasta Used… está muerto… ya no le queda nada… y estamos a mitad de ruta. Al llegar a Used empieza la pista que nos tiene que llevar hasta el collado que nos devuelve a la Hoya… a 1800m, y apenas estamos a 1000m de altura… Ciclamos 20 metros… y nos desmontamos… barro, nieve, y más nieve… Impracticable para montar en bici… empezamos por empujar la bici… más tarde es imposible y nos la echamos a la espalda… sabemos que no hay más que apagar el cerebro y tirar para arriba… Nacho va fundido pero de momento no salen de su boca ni improperios ni insultos…

Subimos, subimos, subimos… cada vez más nieve… llegamos al refugio… no hay agua… No pasa nada… seguimos subiendo… el día avanza, el solecito de medio día empieza a declinar, los botines de neopreno no impiden que la nieve entre por las rendijas de las zapatillas y los pies se empapen. Cada vez hay más nieve, unos 25 cm de costra que se parten a cada pisada… empezamos a hacer relevos para abrir huella… yo para variar voy con piratas… La costra de hielo al romper me hace sangre en las espinillas… Rompo los botines… No sólo Nacho está fundido… todos empezamos a estar cansados y preocupados aunque no digamos nada. Seguimos andando penosamente, sin hablar… cada vez más nieve, 40 cm en algún sitio… al llegar a los Fenales, vemos una nube negra sobre el pico de Guara, al fondo el collado se recorta contra el horizonte, pero falta mucho… está atardeciendo, hace viento, frío, los pies los llevamos helados… pero ya queda menos… llevamos más de tres horas de pateo y nos queda otra hora más… tratamos de andar sobre los Erizones que emergen de la nieve… los jodidos se clavan en los pies, pero como no los sientes… mejor eso que por la nieve… La nube negra que estaba sólo en el pico empieza a cubrir el collado, ya no vemos a dónde tenemos que ir… El cielo está rojo y casi no queda luz… pero no queda otra… seguimos andando con el objetivo de empezar a bajar cuanto antes… antes de que sea totalmente de noche…
Momentos de tensión, en algún momento nos vemos durmiendo en el refugio o perdidos toda la noche al abrigo de una manta térmica a la espera del alba… miramos para abajo y seguimos andando hacia arriba… y… Coronamos el collado!

Son casi las 7 de la tarde… queda una peseta de luz… y empieza una trialera de las épicas… zaborros, escalones, nos lanzamos como posesos, Nacho hace rato que no piensa, no habla, solo se tira tras nosotros… a peso… no se ve un cagarro… y para colmo servidor pincha…
Nos paramos para reparar y sacar frontales… (claro… imprescindibles siempre que se nos ocurren estas cosas… pero yo me lo he dejado en casa…)… seguimos con algo más de luz gracias a los frontales, pero la sensación es horrible…

con mi frontal prestado hasta que no estoy encima de cada piedra no veo un carajo… salgo por las orejas varias veces, y decido bajar el ritmo… perdemos 600 metros de altura en un momento… y llegamos a una pista que a priori pinta bastante bien… ya no hay tanta nieve y podemos… ¡pedalear! A ratos claro… a ratos pisamos placas de hielo y acabamos de nuevo en el suelo… Nacho ya ve más cerca el coche y no deja de preguntar cuánto queda, cuántas subidas… es el único momento en el que en toda la excursión empieza por mentarnos a nuestras madres…

Finalmente vemos iluminarse al fondo la presa de Vadiello, última bajada y meta!! Son las 10 de la noche… llevamos 13 horas de ruta, 70km, 2100 m de desnivel positivo, más de 4 horas de porteo y pateo por nieve, los pies helados, cortes, golpes, pinchos en las patas… pero empezamos a quitarle hierro a lo vivido… Nacho está destruido pero ponerse ropa seca, y una cocacola que guardaba le hacen recuperar la sonrisa… Rafa desaparece a toda prisa porque ha quedado mañana para subir a esquiar… Nacho me mira como diciendo… ¿es posible que mañana salga a hacer travesía? Yo me encojo de hombros… y respondo “¿y si no qué va a hacer?¿quedarse en casa?” jajajajaa En fin… que estamos barrenados… y no creo que muchos nos entiendan… pero yo ya estoy pensando en la siguiente…

Aquí van algunas fotos:


https://picasaweb.google.com/josorte/VueltaAGuara?authkey=Gv1sRgCOG0pNy6hqL3Yg

2 comentarios:

Jorgito dijo...

Joooo que envidia no poder haber formado parte de la primera vuelta invernal a Guara...

Monrasin dijo...

Genial el relato!!!
Efectivamente, estais barrenaos!!
La próxima....¡la vuelta al Poset!